Hola a todos.
Quiero platicarles lo que me sucedió, soy de México, soy pediatra y propietario de 4 hermosos gatos de raza que amo casi tanto como a mis hijos. Uno de ellos, un bello Angora turco de 2 años de edad al que llamo Motorcito porque es imparable y el mas travieso de todos, comenzó hace 18 días con diarrea no sanguinolenta, decaimiento y poco apetito, ese mismo día acudí con el veterinario y en la revisión comentó que tenía fiebre y dolor abdominal, le diagnosticó gastroenteritis y le estuvo administrando antibiótico inyectado por 3 días con lo cual Motorcito presentó mejoría aparente, pero a los 2 días de haber terminado el antibiótico, el gatito comenzó a estar muy triste, no jugaba, no me maullaba como siempre lo hacía, nuevamente poco apetito y poca ingesta de agua, solo acostado y con poco ánimo, también noté que presentaba babeo espumoso, claro signo de náuseas. Acudí nuevamente al veterinario el cual inicia nuevamente con otro tipo de antibiótico, durante la revisión presentó un vómito abundante, a lo cual me dijo el veterinario que había que realizarle un ultrasonido abdominal sin comentarme lo que estaba sospechando, pero dado que él no contaba con el equipo necesario me deriva a un hospital veterinario en donde se contaba con diferentes equipos de radiodiagnostico. Allí el veterinario encargado de la clínica, le toma Rx, ultrasonido y algunos exámenes de laboratorio y de manera solemne me comunica que mi Motorcito tenía derrame pulmonar aunque todavía no presentaba derrame peritoneal pero que todos los exámenes coincidían con una cuadro de PIF, (Peritonitis Infecciosa Felina) el cual no tenía cura y que lo mejor sería la eutanasia para que el animalito no siguiera sufriendo. Pecando de arrogante y en mi naturaleza escrupulosa y tenaz decidí que no estaba listo para dejarlo ir sin dar la batalla por lo que entretanto tomaba a mi gatito y salía de la clínica desolado, recordé que había escuchado de una doctora que era especialista en medicina felina y tenía una pequeña clínica, localicé el lugar y acudí. Ahí me comentó la doctora que iba a realizar exámenes complementarios para confirmar o descartar el diagnóstico de PIF. Lo dejé hospitalizado y al día siguiente acudí nuevamente y la doctora me comentó que no estaba segura que se tratara de PIF pero tampoco me dió un diagnóstico y no me pudo explicar por qué tenía derrame pleural un gato previamente sano y con tampoco tiempo de evolución. Le suministró un protector para el hígado, diurético, dieta especial y lo envió nuevamente a casa. Al día siguiente yo sigo notando a mi gatito muy triste, casi sin comer y con poca ingesta de agua, lo que me hizo pensar que irremediablemente moriría. Decidí tomar las riendas del caso, sin menospreciar los conocimientos de los médicos veterinarios, me puse a investigar sobre fisiología de los felinos y la fisiopatología de la PIF, así llegué a este blog y me percaté del poco conocimiento que se tiene de la enfermedad y del poco interés que se tiene al respecto por parte de los investigadores, tal vez porque pensarán algunos que tratándose de una especie que se reproduce masivamente y a la cual no se le considera el mejor amigo del hombre (sin menospreciar a los perros que también son muy hermosos y amados) pues no vale la pena invertir demasiados recursos en salvar a un gato. Ahí tienen que, de acuerdo a la información que pude recabar, elaboré un esquema de tratamiento empírico, y comencé a tratar a Motorcito desde hace 8 días con algunos medicamentos que existen en el mercado para uso humano, al menos aquí en México. No noté cambios favorables al inicio del tratamiento, pero desde hace 4 días comenzó a mejorar gradualmente, mejor apetito, nada de fiebre, buena ingesta de agua, uresis y evacuaciones normales, mejor ánimo y gradual recuperación de su fuerza muscular la cual se encontraba mermada, al día de hoy Motorcito se encuentra, yo diría con recuperación prácticamente total, estado de ánimo habitual antes de enfermar, juguetón, "platicador" y tirando cosas por toda la casa. Sinceramente no intento darme ningún crédito, solo lo hice por el amor a mi gatito. Y si esto sirve para darle esperanza a quién tenga un gatito amado y enfermo, que sepa que no se debe rendir. Ahora veo en retrospectiva el dolor y la culpa que cargaría si no hubiera luchado por él y hubiese permitido la eutanasia. Decidí incursionar en un área totalmente desconocida para mí y ya le pasé los datos del tratamiento al veterinario habitual de mis gatitos y perritos, el cual los acogió de muy buena manera. Con gusto dejo mi correo por si alguien necesita alguna orientación dr_alvaromartinez@outlook.com
No hay comentarios.:
Publicar un comentario