jueves, 27 de septiembre de 2018

Si tu gato está enfermo siempre hay esperanza

Hola a todos.
Quiero platicarles lo que me sucedió, soy de México, soy pediatra y propietario de 4 hermosos gatos de raza que amo casi tanto como a mis hijos. Uno de ellos, un bello Angora turco de 2 años de edad al que llamo Motorcito porque es imparable y el mas travieso de todos, comenzó hace 18 días con diarrea no sanguinolenta, decaimiento y poco apetito, ese mismo día acudí con el veterinario y en la revisión comentó que tenía fiebre y dolor abdominal, le diagnosticó gastroenteritis y le estuvo administrando antibiótico inyectado por 3 días con lo cual Motorcito presentó mejoría aparente, pero a los 2 días de haber terminado el antibiótico, el gatito comenzó a estar muy triste, no jugaba, no me maullaba como siempre lo hacía, nuevamente poco apetito y poca ingesta de agua, solo acostado y con poco ánimo, también noté que presentaba babeo espumoso, claro signo de náuseas. Acudí nuevamente al veterinario el cual inicia nuevamente con otro tipo de antibiótico, durante la revisión presentó un vómito abundante, a lo cual me dijo el veterinario que había que realizarle un ultrasonido abdominal sin comentarme lo que estaba sospechando, pero dado que él no contaba con el equipo necesario me deriva a un hospital veterinario en donde se contaba con diferentes equipos de radiodiagnostico. Allí el veterinario encargado de la clínica, le toma Rx, ultrasonido y algunos exámenes de laboratorio y de manera solemne me comunica que mi Motorcito tenía derrame pulmonar aunque todavía no presentaba derrame peritoneal pero que todos los exámenes coincidían con una cuadro de PIF, (Peritonitis Infecciosa Felina) el cual no tenía cura y que lo mejor sería la eutanasia para que el animalito no siguiera sufriendo. Pecando de arrogante y en mi naturaleza escrupulosa y tenaz decidí que no estaba listo para dejarlo ir sin dar la batalla por lo que entretanto tomaba a mi gatito y salía de la clínica desolado, recordé que había escuchado de una doctora que era especialista en medicina felina y tenía una pequeña clínica, localicé el lugar y acudí. Ahí me comentó la doctora que iba a realizar exámenes complementarios para confirmar o descartar el diagnóstico de PIF. Lo dejé hospitalizado y al día siguiente acudí nuevamente y la doctora me comentó que no estaba segura que se tratara de PIF pero tampoco me dió un diagnóstico y no me pudo explicar por qué tenía derrame pleural un gato previamente sano y con tampoco tiempo de evolución. Le suministró un protector para el hígado, diurético, dieta especial y lo envió nuevamente a casa. Al día siguiente yo sigo notando a mi gatito muy triste, casi sin comer y con poca ingesta de agua, lo que me hizo pensar que irremediablemente moriría. Decidí tomar las riendas del caso, sin menospreciar los conocimientos de los médicos veterinarios, me puse a investigar sobre fisiología de los felinos y la fisiopatología de la PIF, así llegué a este blog y me percaté del poco conocimiento que se tiene de la enfermedad y del poco interés que se tiene al respecto por parte de los investigadores, tal vez porque pensarán algunos que tratándose de una especie que se reproduce masivamente y a la cual no se le considera el mejor amigo del hombre (sin menospreciar a los perros que también son muy hermosos y amados) pues no vale la pena invertir demasiados recursos en salvar a un gato. Ahí tienen que, de acuerdo a la información que pude recabar, elaboré un esquema de tratamiento empírico, y comencé a tratar a Motorcito desde hace 8 días con algunos medicamentos que existen en el mercado para uso humano, al menos aquí en México. No noté cambios favorables al inicio del tratamiento, pero desde hace 4 días comenzó a mejorar gradualmente, mejor apetito, nada de fiebre, buena ingesta de agua, uresis y evacuaciones normales, mejor ánimo y gradual recuperación de su fuerza muscular la cual se encontraba mermada, al día de hoy Motorcito se encuentra, yo diría con recuperación prácticamente total, estado de ánimo habitual antes de enfermar, juguetón, "platicador" y tirando cosas por toda la casa. Sinceramente no intento darme ningún crédito, solo lo hice por el amor a mi gatito. Y si esto sirve para darle esperanza a quién tenga un gatito amado y enfermo, que sepa que no se debe rendir. Ahora veo en retrospectiva el dolor y la culpa que cargaría si no hubiera luchado por él y hubiese permitido la eutanasia. Decidí incursionar en un área totalmente desconocida para mí y ya le pasé los datos del tratamiento al veterinario habitual de mis gatitos y perritos, el cual los acogió de muy buena manera. Con gusto dejo mi correo por si alguien necesita alguna orientación dr_alvaromartinez@outlook.com

miércoles, 24 de septiembre de 2014

¡ Mi hijo tiene fiebre ! ¿ Que hago ?

Es relativamente común que los padres se asusten cuando un hijo, sobre todo pequeño, presenta elevación de la temperatura. 
Aquí les presento algunos consejos que puede seguir, cuando un evento de este tipo se presenta:
1. ¡ Guarde la calma ! Nada mas equivocado que actuar sin pensar. 
Primero debemos saber y entender que la fiebre no es una enfermedad sino una respuesta de nuestro organismo a la presencia dentro del mismo de un agente patógeno infeccioso, llámese bacteria, virus, parasitos u hongos, lo que sucede en la mayoría de los casos infantiles. Existen otros casos mas raros, en los que la elevación térmica se debe a otras causas no infecciosas y que requieren investigarse mas a fondo, sin embargo, cualquiera que sea el caso, la fiebre siempre podremos manejarla de la misma forma. 
2. ¡ No suponga la fiebre ! Actuar de manera apresurada nos lleva a cometer errores que pueden perjudicar a nuestro enfermo. 
Lo primero que debemos hacer es verificar que la temperatura efectivamente se encuentra elevada. Quitar vicios como suponer que el paciente tiene fiebre por el hecho de sentirle caliente la cabeza o pensar que tiene "calentura por dentro".
Existe una gran variedad de termómetros que podemos conseguir a precios muy económicos en cualquier farmacia y que tienen un alto grado de sensibilidad, son fáciles de interpretar y nos permiten documentar los rangos de temperatura que maneja el enfermo. La temperatura corporal varia de acuerdo a la hora del día, ya que influyen en ella la actividad física, el metabolismo celular y la dieta. De manera general, los rangos van entre los 36.5 y 37.5 grados centígrados.   
3. ¡ No exponga al enfermo ! Salir corriendo con el paciente al primer centro de salud u hospital cercano, principalmente en horas de la noche o madrugada, puede provocar que el origen de la fiebre se vea favorecido por cambios bruscos de la temperatura ambiente y condicione agravamiento del estado general del paciente. Tampoco es la medida adecuada solicitar una ambulancia, ya que lo único que provoca es movilización de servicios de emergencia que se distraen de la posible atención de una verdadera urgencia y que solo trasladaran al paciente al hospital mas cercano para que le bajen la temperatura ocupando espacios que podrían ser destinados a pacientes mas delicados. 
Lo que debe hacer al corroborar la temperatura es comunicarse con su médico de cabecera el cual le recomendara la administración de algún medicamento antipirético y que prepare un baño de agua tibia que puede prolongarse el tiempo necesario hasta lograr control de la temperatura al menos de 37 grados. Posteriormente llamar a su medico para darle aviso de la condición del paciente y solicitarle su valoración a la brevedad posible. En el caso de que el medico no se encuentre disponible, puede seguir las mismas recomendaciones y administrar paracetamol (en caso de niños pequeños 2 gotas por kilo, para niños grandes 5 ml de jarabe o adolescentes y adultos 500 mg) y al día siguiente acudir a su centro de atención medica de preferencia para que se le haga el diagnostico y establecer el tratamiento adecuado.
4. ¡ No automedique al paciente ! Otro gran error, es pensar que todos los casos de fiebre se curan con antibiótico. No debemos guiarnos por lo que nos dice un amigo o vecino, o porque en un caso anterior ese medicamento le haya funcionado muy bien. Recuerde que cada enfermedad es diferente aunque puedan presentarse inicialmente con fiebre, por lo tanto requiere valoración de su medico para establecer el diagnostico y tratamiento adecuado.
La mejor recomendación siempre será la medicación indicada por un profesional de la salud, ¡ le evitara gastos excesivos ! Y por supuesto, su paciente estará debidamente atendido.
Quede al pendiente de mis consejos la siguiente semana.